sábado, 17 de octubre de 2009

ESTRATEGIAS PARA LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES

José Luis Cozar Mata.

ESTRATEGIAS ESPECÍFICAS PARA LA ENSEÑANZA Y EL APRENDIZAJE DE LAS CIENCIAS SOCIALES:
El conocimiento de las Ciencias Sociales, un saber útil y necesario:
Una de las razones que explican el escaso predicamento de las disciplinas de ciencias sociales entre los estudiantes, estriba en la creencias de estos de que el saber que proporcionan estas materias es un conocimiento “ muerto”, poco útil para responder a las demandas del mundo de hoy. “ Los estudiantes tienen bastante claro que la geografía que aprenden conjuga la utilidad cultural con la inutilidad verdaderamente formativa y profesional.

La historia , la geografía y las demás ciencias sociales encierran sin lugar a dudas un valor educativo esencial para todo ciudadano en nuestro días. Debemos apuntar también hacia los aspectos relacionados con la preparación para la vida y su futuro profesional de los estudiantes, con las exigencias del mundo de hoy, pese a los problemas y condicionamientos que este mundo nos plantea.

Son innumerables los argumentos con los que se puede justificar las trascendencia de una educación en las disciplinas sociales. “ El aprendizaje de las Ciencias Sociales es importante pues desarrolla una parte esencial de nuestras capacidades, ayuda a madurar a las personas y las hace más hábiles para resolver problemas determinados en la vida cotidiana y científicos en ultimo término”.

Hoy el mundo se debate entre grandes conflictos agudizados por la generalización de sus defectos en virtud de la capacidad de divulgación y mediación que propician los procesos de interdependencia y mundialización de los medios informáticos y de comunicación.

En referencia a la historia, es notorio que la falsificación de la historia, que se escamotea ante generaciones enteras, a las que se priva de todo conocimiento veraz de sus raices, de su origen, de los pasos por los que han llegado a ser lo que son”. Solo el conocimiento de la historia nos puede poner a salvo de tanta manipulación habitual.

El adiestramiento de habilidades para la observación:
En cualquier actividad de observación se consiguen mejores resultados si previamente se tienen en cuenta consideraciones y recomendaciones como las siguientes, que son válidas tanto para la observación directa como indirecta:
- La observación se apoya en la atención y la reflexión. Por eso observar no solo es percibir una serie de sensaciones. Requiere un proceso interno y cognitivo de elaboración y aplicación de diferentes esquemas y operaciones mentales, cuyo producto final es lo que realmente forma la observación.

La observación atenta no es una cosa simple. Tiene sus bases en la curiosidad acerca de lo que está ocurriendo y que trata de reconocer incluso lo que no se ve a simple vistas. La observación atenta no es una habilidad que dejemos atrás con la edad, sino una habilidad que todo el que aprende refina continuamente a medida que atraviesa unas nuevas experiencias en contextos variados.

Las estrategias de observación pueden tener aplicaciones muy variadas y atender a objetos y campos de conocimientos muy diversos, pero en el ámbito de las Ciencias Sociales es la Geografía las disciplina que más precisa de su aplicación.

El desarrollo de las habilidades para la observación y la lectura del paisaje debe seguir un proceso de aprendizaje progresivo que, partiendo de las realidades concretas que estén a su alcance, y aprovechando la curiosidad y el interés que muestran los alumnos por los aspectos de su medio próximo debe comenzar desde los primeros cursos de Primaria aunque sea en los últimos cursos de la enseñanza obligatoria cuando pueden y deben trabajarse las observaciones con más rigor. En la Educación Secundaria y Bachillerato es cuando la forma más completa, sistemática y analítica, al haber alcanzado los alumnos las capacidades cognitivas necesarias para abordar con aprovechamiento las distintas fases que requieren una observación eficaz.

Técnicas cartográficas y de representación gráfica:
La cartografía es un instrumento significativo y útil equivale a hacer de ella un recurso práctico y habitual a la hora de interpretar los mapas que se nos presentan en multitud de ocasiones y situaciones de la vida cotidiana, en gran variedad de formatos y tipos.

Las habilidades gráficas y las técnicas propias de la ciencia geográfica junto con su estructura conceptual, son la columna vertebral de esta disciplina, y por tanto su dominio exige un entrenamiento que conlleve iniciar lo antes posible.

Puede comenzarse con la lectura de mapas simplificados, con una simbolización muy específica y reducidos elementos, ya que solo hacia los cinco-seis años los niños comienzan a desarrollar la capacidad para tratar cierta información de tipo cartográfico.

De los seis a los nueve años, los niños tienden a detenerse en pequeños detalles en el mapa, obviando los aspectos y las correlaciones de tipo general, lo que dificulta la comprensión e interpretación de los mapas de pequeña escala y, en consecuencia del manejo de los atlas. A los diez-once años de edad ya alcanzan a comprender los mapas a gran escala y en el período hipotético-deductivo pueden ser ya capaces de interpretar correctamente mapas de áreas desconocidas, pero el conocimiento y el dominio de la escala y la orientación resulta problemática hasta los dieciséis años.

Una vez que los alumnos han conocido lo elementos esenciales del lenguaje cartográfico, las prácticas sobre este recursos no debieran restringirse a ejercicios de reproducción de los mapas impresos puesto que esta tarea, como mucho, absorbe su atención por los aspectos técnicos del trabajo, pero les hace olvidar los aspectos cartográficos.

En buena medida las dificultades para la comprensión y el manejo de mapas dependen del modelo didáctico que se desarrolle, pues, mientras en unos modelos el mapa se concibe como un instrumento para identificar y localizar ( modelo tradicional), otros son más exigentes y demandan un ejercicio de mayor especificidad y conceptualización ( modelo teórico) o proyectan un conocimiento valorativo ( modelo crítico).

Al abordar las dificultades en el procesamiento de la información de un mapa geográfico, es importante considerar que la naturaleza de tales problemas se relaciona estrechamente con el tipo de procesamiento que se realiza con la información contenida en dichos materiales. Este procesamiento puede ejecutarse a distintos niveles de complejidad:

A) El procesamiento de la información explícita.
B) El procesamiento de la información implícita.
C) El procesamiento de la información conceptual.

Por otro lado el uso del mapa en el aula no debe limitarse a la clase de geografía o historia, pues otras disciplinas ayudan a su comprensión. En consecuencia, también su enseñanza requiere un tratamiento interdisciplinario que excede a las propias disciplinas sociales. Las matemáticas y el lenguaje aportan referentes para mejorar su uso dando sentido a conceptos como la escala o la descripción del contenido del mapa.

El trabajo con croquis, esquemas espaciales o maquetas facilita también la comprensión de las representaciones espaciales. Sobre todo las maquetas que al utilizar la tercera dimensión suponen un interesante recurso para introducir el concepto de curvas de nivel. La utilización sistemática del globo terráqueo y los mapas topográficos no conviene introducirlos hasta la enseñanza secundaria por su alto grado de abstracción.