sábado, 14 de marzo de 2009

FEUDALISMO INTELECTUAL

Aaron Ballesteros

No obstante estar inmersos en una sociedad post industrial con sistemas educativos para una sociedad industrial, es impresionante ver que el feudalismo intelectual se mantiene; entendiendo como feudalismo intelectual a las posiciones de los más destacados representantes de la educación para la sociedad industrial, a quienes todavía denominan intelectuales, que consideran que la educación recibida por ellos, es la que se debe mantener, porque permitía un equilibrio y paz social mejor que ahora y que la pérdida de valores ha traído como consecuencia lo que hoy nos toca vivir; la falta de respeto, la inmoralidad, la corrupción y demás flagelos de la sociedad actual; como si la miseria humana no hubiera existido desde los albores de la humanidad. Para mala suerte de los países de América del Sur y para suerte de los países del primer mundo, estos intelectuales son los que manejan la mayoría de universidades y son los que están a cargo de las organizaciones que rigen las actividades educativas como los ministerios de educación y los consejos de educación que vienen a ser los que proponen el futuro de la educación.

Aparentemente, las disciplinas que menos han cambiado son el arte y las letras, así, cualquier ciudadano del siglo XIX y XX que haya sido prolijo en aprender y memorizar la historia, la geografía, literatura y utilizar la expresión manual escrita con mucho énfasis en la correcta caligrafía y ortografía, tiene las características que todo intelectual debe poseer. Si a estas características, se añade la descripción ordenada sobre algún tema plasmado en algún libro, con un mayor grado de dificultad al ser leído y sobre todo comprendido, un ilustrado puede ser considerado como un intelectual, aunque su contribución al conocimiento no sea significativa. Como en toda actividad, siempre hay excepciones y existen muy pocos intelectuales cuya contribución al saber humano ha sido notable y son los primeros en generar espacios de discusión y cambio, pero lamentablemente son muy pocos.

El feudalismo intelectual no nace en la era industrial solo se ha consolidado. Es posible que no todos sepan, en la antigüedad el conocimiento explicito debía ser codificado para que cualquier lego si tuviera en su poder dicho documento, no lo pudiera entender, era una forma de preservar para el clan de ilustrados, lo que obtenerlo costaba y eran los reyes y feudales los que propiciaban la investigación en beneficio directo de ellos. La costumbre de codificar lo que se escribía cada vez fue perdiendo terreno, entonces comenzaron a expresarse a través de un lenguaje cada vez mas alejado al significado del diccionario y mas cercano a su significado filosófico, una muestra de ello es la obra de Felipe Engels, “Anti During” o la misma obra de Marx, “El Capital”, que requiere mucho conocimiento de otras disciplinas para entenderlo y eran los intelectuales los que debían hacerlo e interpretar para la plebe, creándose inclusive corrientes de pensamiento distintas entre sí con adeptos que entendían de acuerdo a los que les interesaba.

Lo anterior solo es una muestra del poder de la información que una vez incorporada en el individuo, significaba conocimiento mucho más poderoso que la información que requiere previamente ser explicada, por lo tanto, la necesaria participación de un intérprete. Posiblemente la aparición de las universidades fue para compartir información universal y en base a ella generar conocimiento para ostentar el poder.

Este esquema de generación de poder no ha cambiado mucho en nuestros días, la diferencia es que la obsolescencia del conocimiento es cada día más rápida, que ha declarado a la comunidad académica y empresarial en estado de obsolescencia permanente y la manera más fácil de mantenerla es conservando los esquemas tradicionales de investigación a cargo de connotados científicos sociales, quienes han convertido a las universidades en feudos intelectuales de lo vetusto.

Es tan evidente la existencia de los feudos intelectuales, que la mayoría de universidades de América del Sur, no han planteado alguna teoría importante en los últimos cuarenta años y que haya tenido impacto a nivel del planeta y la disculpa sigue siendo la misma, no hay recursos para la investigación como lo tienen los países del primer mundo, insinuando que ellos trabajan ad honoren o que se requiere tecnología marciana para llevar a cabo las investigaciones, realizar las pruebas o verificar las mismas. Sin embargo, cada día salen a los medios de comunicación a explicar, el calentamiento global, la inflación, el origen de los sismos y cosas triviales más cercanos a la ignorancia cavernaria.

El feudalismo intelectual, todavía se mantiene en algunas naciones porque no se han planteado retos como en su momento fueron la bomba atómica, el viaje a la luna y muchos otros que ya lo vivimos y parecen tan naturales en su evolución como la globalización. Podemos afirmar que el feudalismo intelectual, solo sirve para explicar lo conocido y no para explicar lo desconocido que sabemos que existe pero no sabemos por qué o para qué y como podemos aprovechar su comprensión en nuestra vida cotidiana.

Los feudales intelectuales más dañinos son aquellos que por temor a desaparecer de escena, impiden la generación sistemática de conocimiento mediante la manipulación de los principales actores académicos a quienes les orientan en la investigación de temas físicos, matemáticos, tecnológicos o sociales cuya aplicación real esta alejado del investigador, de la sociedad en la que vive y que sólo servirá como un ejercicio mental como medio para alcanzar un grado académico y cuyo informe tal vez nadie utilice.

Lo más peligroso de los feudales intelectuales, es haber convencido a todos los actores académicos y sociales que la investigación científica requiere muchos recursos económicos, lo cual es cierto, sin embargo, mediante alianzas estratégicas o actividades complementarias se podría conseguir recursos y no solo solicitar al erario nacional mayores presupuestos para realizar investigación que a nadie le interese y no tenga impacto en la sociedad, actuando fielmente a la sobreeducación recibida que no les permite crear alianzas con interesados en alguna determinada investigación que podría ser inclusive el propio Estado para mejorar su estructura y organización, por lo tanto, se investiga sin dirección y sobre temas intrascendentes.

En los países desarrollados ocurre algo similar, los feudales intelectuales solo se han limitado a consolidar la educación del siglo XX, enseñando las teorías vetustas, esto está generando, que la investigación aplicada, se este mudado fuera de la universidad, a instituciones privadas con intereses comerciales relacionadas con la biotecnología, las comunicaciones, la microelectrónica, medicina, entre otras y en algunos países desarrollados, el negocio bélico es un impulsor casi natural del desarrollo de la ciencia y la tecnología.