¿Qué es la Procrastinacion ?
Procrastinacion o Procastinacion como también la denominan, es la tendencia que padecen algunas personas en forma sistematica a dilatar, a postergar, a posponer, a dejar para más tarde, a dejar para mañana… a aquellas tareas, compromisos o actividades que deberian hacer y que tendrian necesaria y convenientemente que ser realizadas en ese momento o en un tiempo determinado y que no admiten ni hay necesidad real y objetiva para posponerlas. Tareas estas que son reemplazadas por otras actividades mas irrelevantes pero transitoriamiente mas placenteras de realizar.
El término Procrastinación o Procastinación, deriva del latín pro- (adelante) y crastinus (relacionado con el mañana). La Procrastinacion afecta a diferentes perfiles, tanto al ejecutivo que aplaza una y otra vez una reunión porque la prevee conflictiva, como al estudiante que aplaza indefinidamente el estudiar para sus exámenes, y cada vez más se está convirtiendo en un serio problema psicologico que afecta el bienestear y la salud mental y en consecuencia afecta tambien la salud emocional y social de una comunidad, como el buen perfil de rendimiento en la actividad laboral. La procrastinación es un fenómeno que presenta un grado de complejidad que en ocasiones resulta difícil de analizar, sea tanto por las complicaciones que se presentan para identificar sus orígenes como así tambien las multiples variables causa efecto que ineractuan y se retroalimentan o potencian entre sí.
En la actualidad , es muy común escuchar frases típicas ligadas a la dilacion en las cuales las personas procrastinan: "El lunes empiezo el gimnasio", "En julio rindo el final", "La semana que viene empiezo la dieta", "después de comer lo hago…" etc…
¿Qué es lo que lleva a una persona a procrastinar o a la procastinación?
La respuesta a esta pregunta es muy amplia, diversa y compleja. Algunas de las causas o los motivos que llevan a que una persona a procrastinar son:
• La autoduda , es decir, la escasa confianza propia de lograr éxitos. A todo ser humano le produce satisfacción el alcanzar las metas que se imagina, por lo tanto, el temor al fracaso, a no lograr los objetivos propuestos es una de las causas que lleva a la persona a postergar.
• La depresión . El estado letárgico es uno de los síntomas claves de la depresión. Este estado, entre otras cosas, induce a que, si bien hay tareas que deben realizar, la persona las sustituye por otras irrelevantes que le proporcionan un placer más instantáneo pero también más superficial y de relativamente escasa duración.
• Aquellas personas de perfil perfeccionista también son propensos a la procrastinación, ya que temen o les causa angustia el pensar que no podrán lograr la perfección deseada en sus proyectos.
• Quienes sufren baja tolerancia a la frustración , postergan debido al temor sufrido.
• Procrastinador por autoconfianza. El exceso de autoconfianza es otra causa de la procrastinación. Quienes son muy seguros de sí mismos distorsionan la percepción del tiempo, creyendo que son capaces de lograr sus tareas en un lapso muy corto, por lo tanto más tarde entran en desesperación, lo cual puede conducir al estrés, a la depresión, etc…Como la mayoría de tareas se suelen encomendar con tiempos de realizacion normales, promediados, el procrastinador por autoconfianza siente y piensa que tiene tiempo de sobra para hacerla. De este modo decide él mismo que está aburrido, y pasa a ocuparse de otras tareas que no son prioritarias y quizás ni siquiera útiles para su vida, pero que le proporcionan placer.
• Hay quienes están constantemente generando ideas, lo cual los conduce a procrastinar constantemente, ya que la última idea los atrae más que la anterior, por ser más nueva y novedosa.
En un primer momento, el procrastinador no dirige demasiada preocupación en lo que está postergando, debido a que aún posee la creencia de que realmente hará lo que está posponiendo. Más tarde se siente más ansioso; luego se miente a sí mismo diciéndose que aún tiene tiempo para realizarlo. Finalmente el sujeto cae en desesperación.
Veamos un ejemplo: un estudiante frente a un examen final. Al principio no se preocupa ya que aún le queda tiempo para empezar a estudiar… Mientras el tiempo avanza, ya se encuentra a tres semanas del examen y el estudiante no logró avanzar aun, por lo que su ansiedad aumenta, comienza a preguntar a sus compañeros si ya empezaron a estudiar, si es muy difícil, etc… y sigue sin comenzar a estudiar, pero cree que posee el tiempo necesario para preparar su materia. Finalmente, el estudiante está a dos días del examen y no está preparado para el mismo, por lo cual decide rendirlo en la próxima fecha: está procrastinando.
Básicamente existen dos categorías de procrastinación:
• Procrastinacion de mantención: refiere a la postergación de las tareas cotidianas, por ejemplo, la limpieza de la casa, el pago de las cuentas, etc… Es aquí donde la persona es invadida por sentimientos de ineficiencia personal, ya que vive de una manera desorganizada.
• Procrastinacion de autodesarrollo: tiene lugar cuando las personas, por ejemplo, postergan la solución de problemas personales, dilatan las actividades recreativas en su tiempo libre, etc… Esta clase de procrastinació n afecta a los proyectos y objetivos fundamentales de la vida propia de cada persona.
(Tomado de: INSTITUTO GUBEL. Buenos Atires - Argentina)
-- Lic. Hans Gutiérrez Psicólogo y FacilitadorCel. 99733-2667http://www.dh-facilitadores.org/
miércoles, 27 de agosto de 2008
Grandes agendas para un semestre corto
Para los peruanos, en la práctica, el segundo semestre del año se inicia recién en agosto. Esta parte del año se nos aparece con una agenda recargada, que se construye a partir de los mensajes presidenciales, la necesidad de definir y aprobar el presupuesto general de la república para el año venidero y la resolución de las tensiones que se arrastran de los meses anteriores. Sin embargo, habría que agregar que debe implementarse en medio de graves problemas en la popularidad presidencial (las últimas encuestas arrojan resultados por debajo del 10% de aprobación en la región sur del país) y cuando los operadores gubernamentales dan muestra de habérseles agotado la imaginación para sortear en debida forma la creciente conflictividad social.
Entonces, el tema de la definición de esta agenda corresponde, por un lado, a los usos y costumbres (es el momento en que tradicionalmente se ventilan los pliegos de reclamos), pero también a aspectos puntuales que aparecen sobre la mesa que son generados por el interés de distintos actores sociales, económicos y políticos como, por ejemplo, el de la propiedad de la tierra de las comunidades campesinas y nativas.
Las ya de por sí limitadas expectativas de la mayoría de la población en torno a cambios en la política económica que se traduzcan en mejoras sustanciales en su calidad de vida, terminaron de enfriarse con el discurso presidencial. La puesta en marcha de medidas redistributivas, de mayor justicia social, o al menos de menor exclusión, no son objeto de discusión para este gobierno que se empeña en atribuir el creciente descontento por la inflación y el alza del costo de vida a expectativas que no pueden satisfacerse debido a factores del escenario internacional.
A pesar de esta cerrazón, los puntos fijos de la agenda nos habrán de colocar necesariamente frente a un nuevo pulseo. Para empezar, detrás del proceso de aprobación del nuevo presupuesto nacional para el año 2009 están temas como la estrategia para combatir la inflación y la modificación del manejo de los recursos del canon. Y en la disputa no están solo los intereses de los empresarios mineros o de los gobiernos regionales sino también la presión de las Fuerzas Armadas para que se atiendan sus demandas salariales, el equipamiento militar y por qué no, negociar en ese mismo paquete temas más calientes como los juicios por temas de derechos humanos.
La agenda pasa también por la atención a los más pobres, la necesidad de operar cambios en las políticas sociales y la subvención de los combustibles en un escenario potencialmente inflamable por las alzas de los pasajes y el transporte. Alan García tiene una agenda que no conocemos bien, en la que seguramente uno de los puntos es sacarle el mejor provecho posible a la reunión de APEC en noviembre, pero también algunas medidas para revertir una situación de descrédito total por parte de la ciudadanía de todo el sur del país.
Así, estos meses son el momento propicio para que cada quien se posicione con sus demandas para la agenda a tratar en este semestre corto, y los gobernantes deberán hacer la alquimia indispensable para sintonizarlas con las urgencias y preocupaciones que demandan la gobernabilidad nacional. Lo cual conduce a pensar en lo indispensable que resulta la concertación en serio y buscar un escenario viable para ello. Ahora bien, esto implica, además, que busquemos abrir espacios para ello, porque está visto que el ágora natural, el Congreso Nacional, no lo es por ahora y por un buen rato. Entonces, estamos ante un escenario en el que organizar la agenda pasa por demandar un mayor compromiso de la ciudadanía, para que el resultado a fin de año no sea el de la agudización de la crisis, la confrontación social y la mayor pérdida de gobernabilidad en un país que ha crecido como nunca, pero que, al mismo tiempo, muestra peligrosos talones de Aquiles.
Tal vez la sociedad civil, la prensa más responsable y una que otra institución con cierta credibilidad puedan salir a aportar a que nuestra agenda nacional sea manejable y nos lleve a consolidar la democracia y avanzar verdaderamente en el combate a la pobreza y la exclusión social.
desco Opina / 21 de agosto 2008
Entonces, el tema de la definición de esta agenda corresponde, por un lado, a los usos y costumbres (es el momento en que tradicionalmente se ventilan los pliegos de reclamos), pero también a aspectos puntuales que aparecen sobre la mesa que son generados por el interés de distintos actores sociales, económicos y políticos como, por ejemplo, el de la propiedad de la tierra de las comunidades campesinas y nativas.
Las ya de por sí limitadas expectativas de la mayoría de la población en torno a cambios en la política económica que se traduzcan en mejoras sustanciales en su calidad de vida, terminaron de enfriarse con el discurso presidencial. La puesta en marcha de medidas redistributivas, de mayor justicia social, o al menos de menor exclusión, no son objeto de discusión para este gobierno que se empeña en atribuir el creciente descontento por la inflación y el alza del costo de vida a expectativas que no pueden satisfacerse debido a factores del escenario internacional.
A pesar de esta cerrazón, los puntos fijos de la agenda nos habrán de colocar necesariamente frente a un nuevo pulseo. Para empezar, detrás del proceso de aprobación del nuevo presupuesto nacional para el año 2009 están temas como la estrategia para combatir la inflación y la modificación del manejo de los recursos del canon. Y en la disputa no están solo los intereses de los empresarios mineros o de los gobiernos regionales sino también la presión de las Fuerzas Armadas para que se atiendan sus demandas salariales, el equipamiento militar y por qué no, negociar en ese mismo paquete temas más calientes como los juicios por temas de derechos humanos.
La agenda pasa también por la atención a los más pobres, la necesidad de operar cambios en las políticas sociales y la subvención de los combustibles en un escenario potencialmente inflamable por las alzas de los pasajes y el transporte. Alan García tiene una agenda que no conocemos bien, en la que seguramente uno de los puntos es sacarle el mejor provecho posible a la reunión de APEC en noviembre, pero también algunas medidas para revertir una situación de descrédito total por parte de la ciudadanía de todo el sur del país.
Así, estos meses son el momento propicio para que cada quien se posicione con sus demandas para la agenda a tratar en este semestre corto, y los gobernantes deberán hacer la alquimia indispensable para sintonizarlas con las urgencias y preocupaciones que demandan la gobernabilidad nacional. Lo cual conduce a pensar en lo indispensable que resulta la concertación en serio y buscar un escenario viable para ello. Ahora bien, esto implica, además, que busquemos abrir espacios para ello, porque está visto que el ágora natural, el Congreso Nacional, no lo es por ahora y por un buen rato. Entonces, estamos ante un escenario en el que organizar la agenda pasa por demandar un mayor compromiso de la ciudadanía, para que el resultado a fin de año no sea el de la agudización de la crisis, la confrontación social y la mayor pérdida de gobernabilidad en un país que ha crecido como nunca, pero que, al mismo tiempo, muestra peligrosos talones de Aquiles.
Tal vez la sociedad civil, la prensa más responsable y una que otra institución con cierta credibilidad puedan salir a aportar a que nuestra agenda nacional sea manejable y nos lleve a consolidar la democracia y avanzar verdaderamente en el combate a la pobreza y la exclusión social.
desco Opina / 21 de agosto 2008
martes, 26 de agosto de 2008
Pastilla educativa contra una historia infectada: No dejemos que una mentira guíe nuestro destino
Pedro Rodríguez Rojas.
El etnocentrismo europeo ha orientado el surgimiento de una pretendida Historia Universal, que busca explicar los cambios ocurridos en todo la historia de la humanidad bajo parámetros occidentales. Morales (1981) señala: “Una concepción de la historia con pretensiones hegemónicas y monopolizantes en el proceso de una invención de la historia de los hombres a escala planetaria. En una buena medida el eurocentrismo es una concepción étnica y también racial. La historia eurocéntrica blanca, sin presentación.” (p.41)
Desde Herodoto, considerado como el padre de la historia escrita, parte por reafirmar y revalorizar la cultura Griega sobre otras, fundamentalmente sobre la egipcia. Pericles hablaba de la supremacía Ateniense, Libio escribió la historia de Roma como si se tratara de toda la humanidad y esta pretensión etnocéntrica y universalista llegaría a su máximo con La Enciclopedia (1751-1772).
Desde entonces se ha pretendido establecer una división entre una historia después de la civilización Greco Romana (germen de la civilización occidental) y otra etapa anterior, la considera como prehistórica, para referirse fundamentalmente no solo a los pueblos sin escritura sino a las grandes civilizaciones orientales (fundamentalmente la egipcia, primera de todas las grandes civilizaciones) es decir a los países que ocupan las naciones del sur, hoy países subdesarrollados. Una gran paradoja hoy para el debate posmoderno que revaloriza el lenguaje simbólico - frente al lenguaje alfabético- mientras que la historiografí a occidental aun dominante lo considera el hito con el que se separa la historia de la prehistoria
Desde los griegos, Herodoto, Pericles en Atenas, luego Libio en Roma, conocemos una historiografí a con pretensiones universalistas que tiene a su favor haber roto con el misticismo, el carácter estrictamente religioso con los que los hombres se veían así mismos, pero esta historia es marcadamente sesgada una historia etnocéntrica que pretende explicar al resto del mundo en función de los intereses propios, que legitima la supuesta supremacía de una cultura o civilización sobre otras. Así lo hicieron los griegos con respecto a los egipcios, desde allí surge la figura de los otros, los bárbaros, cuando en realidad se referían a la primera gran civilización humana. Pero esta pretensión etnocéntrica no solamente es europea, basta ver como los aztecas, los incas se veían así mismos como centro o el ombligo del mundo. La diferencia consiste en que el etnocentrismo de los países hegemónicos occidentales ha servido para legitimar la violencia, el genocidio, sobre las otras poblaciones o culturas consideradas como inferiores y para establecer clara diferencias entre civilizados y barbarie, pueblos históricos y prehistóricos, cultura occidental vs. el resto del mundo, países autodenominados primer mundo vs. tercer mundo, desarrollados vs. subdesarrollados, ricos vs. pobres, norte vs. sur.
G. Vattimo (1990), es aún más radical en su concepción sobre la imposibilidad de la historia universal: “No existe una historia única, existen imágenes del pasado propuestas desde diversos puntos de vista, y es ilusorio pensar que exista un punto de vista supremo, comprensivo, capaz de unificar todos los demás (como sería la historia que engloba la historia del arte, de la literatura, de las guerras, de la sensualidad, etc.) “(p.11).
Habermas (1986) difiere de ésta negación de la historia como colectivo, aunque si comparte la crítica al historicismo ilustrado: “El colectivo singular "historia" no se elimina sustituyéndolo por plurales. Existen indicadores que la unidad universal de la historia en este globo (y en torno a él) es hoy una realidad o mejor, se ha convertido en una realidad “(p.448).
Para Habermas estos indicadores de unidad son el lenguaje, el trabajo, la interacción y los sistemas de interpretació n. Ya Toymbee anteriormente se había pronunciado por la identidad de los seres humanos por el simple hecho de serlo, para ello cita al antropólogo Murphy: “La semejanza de las ideas y practicas son principalmente debido a la similitud de la estructura del cerebro humano... la mente tiene ciertas características, poderes y métodos de acción universal...” (p.75)
La historia latinoamericana (cuando aún éste término no existía) como unidad, comienza a escribirse desde el diario del Almirante Colón, no es una historia académica, pero al fin pretende explicar desde afuera qué somos, de dónde venimos, y hacia dónde vamos: éramos bárbaros, sin religión monoteísta, sin dominio de la tecnología (hierro, pólvora). Fundamentalmente ubicados en el paleolítico, por no haber trabajado con los metales pero paradójicamente capaces de crear las obras arquitectónicas que aún causan envidia en Europa y Norteamérica. Esta visión marcadamente occidentalizada demarca los antecedentes de nuestra primera historiografí a, cargada de etnocentrismo, de mitología, de prepotencia cultural y religiosa y de una ambición desmedida.
América tierra nueva, ingenua, necesita de un gran impulso salvador (más no modernizante) representado por la madre Europa, acabar con las culturas existentes y reconstruir sobre bases europeas (pero en condiciones de dependencia con ésta) es el único sentido de su historia: negación y progreso.
Esta visión histórica va a ser dominante en Europa y en nuestra clase criolla hasta finales del siglo XVIII, con el advenimiento de los estudios científicos. Desde entonces comienza a reescribirse una historia en Europa que es portadora del discurso cientificista que profundiza la perspectiva eurocéntrica con pretensiones enciclopedista y universalista. Fue Hegel quien por primera vez se refirió a América como un continente prehistórico por su imposibilidad de haber constituido un Estado, desconociendo la existencia de nuestras ciudades- estados precolombinos, y aún más el desarrollo de grandes imperios civilizaciones (Inca, Maya, Azteca).
No hay historia, entramos a la historia con Europa, según esta visión predominante en la Europa de Hegel, Kant y Marx, América no es una sociedad histórica es sólo una geografía. Esta historiografí a no reconoce las diferencias sino las supuestas inferioridades y esta inferioridad ya no es explicada a partir de parámetros religiosos sino científicos, según lo cual nuestra natural De esta visión eurocentrista se harían eco muchos de nuestros grandes intelectuales en el siglo XIX, que sin estudiar a profundidad nuestra historia aborigen, en defensa de un proyecto iluminista y de modernización al estilo europeo, reproducirían este eurocentrismo. Así lo hicieron la mayoría de nuestros intelectuales. Solo por citar uno de tantos, veamos lo que señalo Sarmiento (citado por Pinillos (1993): “De la fusión de estas tres familias (españoles, indios y negros) ha resultado un todo homogéneo que se distingue por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial.. . Mucho debe haber contribuido a producir este resultado desgraciado, la incorporación de indígenas que hizo la colonización. .. “(p.55)
La Historia de América Latina y del resto de los países hoy llamados subdesarrollados y geográficamente ubicados mayoritariamente al sur del globo terráqueo, ha sido fundamentalmente escrita, tanto por propio como extraños, a partir de parámetros ajenos, impuestos. Nuestra historia ha sido una reproducción de la cosmovisión del mundo a partir de una cultura dominante: la europea- occidental. Así ha sido escrita nuestra historiografí a tradicional y esta perspectiva ha sido reproducida en los relativamente recientes estados nacionales, desde las corrientes positivistas pasando por el positivismo y el propio marxismo, se ha escrito la historia de las elites, de los héroes, de las grandes contiendas, de las cronologías que resalta los hechos políticos-militarist as.
Una historia centralista que contribuyó a la legitimación de gobiernos y de caudillos militares. Una historia que copió conceptos, teorías, de los países hegemónicos, pero junto a estos también contribuyó a trasladar y legitimas la dependencia económica, política y cultural. Una historia y unas ciencias sociales que ayer y hoy sin filtros, sin cuestionamiento, sin contextualizació n han contribuido a que seamos penetrados y demos como legítimos conceptos y procesos como los de trabajo, capital, democracia, ciudadanos, libertad, como si estos fueran universalmente validos y no requirieran ser contextualizados o simplemente rechazados si no responden a nuestra idiosincrasia. Una historia que nos ha periodizado siguiendo las mismas etapas de la historia europea: paleolítico, neolítico, edad antigua, edad media, edad moderna, posmodernidad, cuando en realidad ninguna de estas etapas las hemos vivido en nuestro propio desarrollo, pasamos de una vida comunal conjugando luego lo peor del esclavismo, la edad media, el feudalismo, capitalismo, la modernidad y hoy nos hablan y nos piden que seamos posmodernos, cuando muchos de nuestro países no tienen claros que es o que fue la modernidad.
Muchas de las perspectivas historiográficas que intentan ser distintas caen en los mismos errores, al pretender no sólo enjuiciar sino al circunscribir la historiografí a en una leyenda blanca, donde colonización fue igual a universidades, a progreso, a cultura y para otros una leyenda negra: esclavitud, usurpación, intolerancia, etc. Lo cierto es que ambas reflejan esa dicotomía de amor y odio con la que hemos escrito nuestra historiografí a.
Esta percepción historiográfica nos lleva a percibir el siglo XIX, Era Republicana, como si la realidad fuera producto sólo de la gesta independentista. Se produce una negación de la etapa colonial y en contrapartida una exaltación a los héroes de la independencia, se personaliza la historia perdiendo su carácter colectivo. Esta historia romántica iniciada a mediados del siglo XIX tenía como intención unificar las nuevas repúblicas, darle sentido colectivo.
Esta historiografí a está vinculada estrechamente al surgimiento de nuestros Estados nacionales esta guiada más por el sentimentalismo y el simbolismo que por la investigación académica (rigurosidad en las fuentes, imparcialidad histórica, etc.) en ella queda desdibujada la mayoría de la población, se convierten en pueblo uniforme (o masa) que sólo sirve para dar legitimidad a los caudillos como "dignos herederos" de los “padres de la patria”. Según el historiador Germán Carrera Damas (1998), esta es una historia de la “mentalidad criolla”: “Esos criterios sirvieron sobre todo para fundamentar y preservar la independencia nacional, para apoyar la aspiración de libertad, pero no han sido igualmente eficaces para promover la democracia, procurar el bienestar de las sociedades”. (p.9).
Pero ambas corrientes históricas (Positivista y Marxista) coinciden en la percepción de la historia como evolución a etapas superiores, ambas subestiman nuestro pasado indígena y negroide, ambas subestiman el papel de la mayoría de la población. Esta perspectiva historiográfica que establece una brecha entre culturas prehispánicas y cultura hispánica entre una prehistoria (que no es historia sino geografía) y la historia, produjo el surgimiento de la Antropología, como ciencia de los hombres primitivos, como si éstos no formaran parte de la historia, por el simple hecho de no contar con un sistema de escritura como la entendemos hoy, una tecnología o un Estado en el sentido occidental.
A favor de esta Antropología debemos decir, que ésta ha permitido rescatar lo negado por la historia dominante (universal o nacional) y hoy ha permitido rescatar en categorías tan eclécticas como las de: pueblo, cultura popular, campesino, clase humilde o baja, marginados, mayorías, etc. lo que en ella se esconde, la herencia de un pasado aborigen, de una cultura que aunque subordina a la de las elites blancas aún perdura. Pero en contra de esta Antropología, o mejor aún de su utilización, podemos decir que ha profundizado una brecha entre la Historia (abierta por esta) y la Antropología, como sí ambas no pretendieran comprender el transcurrir del hombre en el tiempo, hombre en plural: blanco, indio, negro; y el tiempo desde sus orígenes hasta el presente.
Conceptos como el papel del caudillo o de la vanguardia, simbolizan la supremacía de una elite sobre un colectivo incapaz de decidir su propio destino. Villega, A. (1993) señala: “El ejercicio de la soberanía popular, el de que el pueblo se gobierne a sí mismo, ha sido obstaculizado en América, no sólo por las dificultades prácticas que implica ésta soberanía, sino por que los políticos, los que podríamos llamar políticos profesionales, se han visto siempre poseídos por una desconfianza hacia las capacidades populares para el ejercicio soberano. “(p.30)
Esa desconfianza ha sido por igual entre los ilustrados independentistas y los socialistas del siglo XIX, tanto Bolívar en Venezuela, como Fray Servando Teresa de Mier en México, se refieren a la imposibilidad de la democracia por no contar con un pueblo maduro, por no ser aún ciudadanos, los pensadores de finales de siglo hablan del “gendarme necesario”, una especie de civilizador nacional y los marxistas se refieren a la vanguardia: Villegas, A. (1993), señala: “Hay también una elite revolucionaria que no oculta su desconfianza hacia el pueblo. Esta desconfianza se manifiesta en la teoría de la “vanguardia” revolucionaria y del foquismo, es la teoría que afirma que las clases trabajadoras por sus propias fuerzas no llegan más que a la antesala de la revolución, cuando llegan...” (p.37)
Entre blancos y mestizos, héroes y víctimas, líderes y pueblos, vanguardia y clase trabajadora, entre el amor y el odio, o entre el mestizaje (especie de mezcla que químicamente, sin parcialidad, ha unido nuestro pueblo) o el etnicismo (racista), entre lo local, lo nacional y lo regional, entre diversidad y homogeneidad se ha escrito nuestra historia. Su de-construcció n es imperante.
BIBLIOGRAFÍA
Baudrillard, Jean. (1992)El Intercambio Simbólico y la Muerte. Monte Avila Editores Latinoamericana. Caracas.
Colomes, José. (2000) “Nación Política y Federalismo”. Cuadernos ALZATE, Nº10. Editorial Pablo Iglesias. Madrid.
Castro Silva y Keinert. (1996) “Globalización, Estado Nacional de poder en América Latina”. Nueva Sociedad. Nº.142. Venezuela.
Córdova, Víctor.(1998) “La Discusión Posmoderna“ Tharsis.Nº2.p. 37. Caracas.
Febres, Umberto. “La Crisis y sus manifestaciones” . La Discusión Posmoderna. Fondo Editorial Tropikos. CEAP_FACES.UCV:
Florez, Alberto (2000) “La Historia en su Encerramiento: Una Mirada Iconoclástica al que hacer de la historia en Colombia”. Fronteras de la Historia. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Volumen 5. Bogotá.
Fukuyama, Francis.(1992) El Fin de la Historia y el Último Hombre. Editorial Planeta. Colombia.
García Canclini, Néstor.(1996) Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Editorial Grijalbo S.A. México.
Glazer, Nathan. (1999) “Limites de la Lealtad”. Los Limites del Patriotismo. Paidos Editores.Barcelona –España.
Gutmam, Amy.(1999) “Ciudadanía Democrática”. Los Limites del Patriotismo. Barcelona-Españ a.
Habermas, Jurgen. (1990). Teoría y Praxis. Editorial Tecnos. Madrid.
Huntintong, Samuel. (2001).El Choque de Civilizaciones. Paidos Editores. Barcelona-Españ a
Lanz, Rigoberto.(1997) “La Historia Finaliza para la Izquierda. Tharsis. Nº 1.UCV:Venezuela.
Lechner, Norbert.(1992) “El Debate sobre Estado y Mercado”. Nueva Sociedad.Nº 121.Venezuela.
Lerma, Blasso. Joan. (2000) La Cuestión Cultural y la Izquierda en Europa. Cuadernos de ALZATE. Nº10. Editorial Pablo Iglesia. Madrid.
Little Roch.(2000) “ La Miseria de la Historia Cientificista: Reflexiones y Practicas del Conocimiento Histórico”. Fronteras de la Historia. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Volumen 5. Bogotá.
Marcuse, Hebert.(1973) El Hombre Unidimensional” Editorial Martia. México.
Martínez Miguélez, Miguel.(1997)El Paradigma Emergente. Editorial Trillas. México.
Medina Rubio, Aristides. (1992). Teorías Fuentes y Método en Historia Regional. Historia Regional. Fondo Editorial Tropikos. Caracas.
Mora, Pascual.(1997) . La Escuela del Día Después .Grupo de Investigación de Historia de las Mentalidades. ULA: Táchira.
Moreno, Isidoro (1994). “La Falacia de los Estados Nacionales:Etnias, Clases Sociales y Estado en América Latina.”. Eurocentrismo y Descolonizacion de la Historia. Fondo Editorial Tropikos. Venezuela
Nussbaum , Martha, (1999). “Patriotismo y Cosmopolitismo” . Los Limites del Patriotismo. Paidos Editores. Barcelona-Españ a.
Oliver Carbonel Charles, (1993). La Historiografí a. Fondo de Cultura Económica. México..
Popper, Karl.(1984). Las Sociedades Abiertas y sus Enemigos. Tomo I. Ediciones Orbita.S.A. España.
Santana Pérez Juan Manuel (2005). Paradigmas Historiográficos Contemporáneos. Fundación Buría. Venezuela..
Toynbee, Arnold.(1980) Estudio de la Historia. Tomo I. Alianza Editorisl. Madrid .
Turaine, Alain..(2002) . Critica de la Modernidad.
El etnocentrismo europeo ha orientado el surgimiento de una pretendida Historia Universal, que busca explicar los cambios ocurridos en todo la historia de la humanidad bajo parámetros occidentales. Morales (1981) señala: “Una concepción de la historia con pretensiones hegemónicas y monopolizantes en el proceso de una invención de la historia de los hombres a escala planetaria. En una buena medida el eurocentrismo es una concepción étnica y también racial. La historia eurocéntrica blanca, sin presentación.” (p.41)
Desde Herodoto, considerado como el padre de la historia escrita, parte por reafirmar y revalorizar la cultura Griega sobre otras, fundamentalmente sobre la egipcia. Pericles hablaba de la supremacía Ateniense, Libio escribió la historia de Roma como si se tratara de toda la humanidad y esta pretensión etnocéntrica y universalista llegaría a su máximo con La Enciclopedia (1751-1772).
Desde entonces se ha pretendido establecer una división entre una historia después de la civilización Greco Romana (germen de la civilización occidental) y otra etapa anterior, la considera como prehistórica, para referirse fundamentalmente no solo a los pueblos sin escritura sino a las grandes civilizaciones orientales (fundamentalmente la egipcia, primera de todas las grandes civilizaciones) es decir a los países que ocupan las naciones del sur, hoy países subdesarrollados. Una gran paradoja hoy para el debate posmoderno que revaloriza el lenguaje simbólico - frente al lenguaje alfabético- mientras que la historiografí a occidental aun dominante lo considera el hito con el que se separa la historia de la prehistoria
Desde los griegos, Herodoto, Pericles en Atenas, luego Libio en Roma, conocemos una historiografí a con pretensiones universalistas que tiene a su favor haber roto con el misticismo, el carácter estrictamente religioso con los que los hombres se veían así mismos, pero esta historia es marcadamente sesgada una historia etnocéntrica que pretende explicar al resto del mundo en función de los intereses propios, que legitima la supuesta supremacía de una cultura o civilización sobre otras. Así lo hicieron los griegos con respecto a los egipcios, desde allí surge la figura de los otros, los bárbaros, cuando en realidad se referían a la primera gran civilización humana. Pero esta pretensión etnocéntrica no solamente es europea, basta ver como los aztecas, los incas se veían así mismos como centro o el ombligo del mundo. La diferencia consiste en que el etnocentrismo de los países hegemónicos occidentales ha servido para legitimar la violencia, el genocidio, sobre las otras poblaciones o culturas consideradas como inferiores y para establecer clara diferencias entre civilizados y barbarie, pueblos históricos y prehistóricos, cultura occidental vs. el resto del mundo, países autodenominados primer mundo vs. tercer mundo, desarrollados vs. subdesarrollados, ricos vs. pobres, norte vs. sur.
G. Vattimo (1990), es aún más radical en su concepción sobre la imposibilidad de la historia universal: “No existe una historia única, existen imágenes del pasado propuestas desde diversos puntos de vista, y es ilusorio pensar que exista un punto de vista supremo, comprensivo, capaz de unificar todos los demás (como sería la historia que engloba la historia del arte, de la literatura, de las guerras, de la sensualidad, etc.) “(p.11).
Habermas (1986) difiere de ésta negación de la historia como colectivo, aunque si comparte la crítica al historicismo ilustrado: “El colectivo singular "historia" no se elimina sustituyéndolo por plurales. Existen indicadores que la unidad universal de la historia en este globo (y en torno a él) es hoy una realidad o mejor, se ha convertido en una realidad “(p.448).
Para Habermas estos indicadores de unidad son el lenguaje, el trabajo, la interacción y los sistemas de interpretació n. Ya Toymbee anteriormente se había pronunciado por la identidad de los seres humanos por el simple hecho de serlo, para ello cita al antropólogo Murphy: “La semejanza de las ideas y practicas son principalmente debido a la similitud de la estructura del cerebro humano... la mente tiene ciertas características, poderes y métodos de acción universal...” (p.75)
La historia latinoamericana (cuando aún éste término no existía) como unidad, comienza a escribirse desde el diario del Almirante Colón, no es una historia académica, pero al fin pretende explicar desde afuera qué somos, de dónde venimos, y hacia dónde vamos: éramos bárbaros, sin religión monoteísta, sin dominio de la tecnología (hierro, pólvora). Fundamentalmente ubicados en el paleolítico, por no haber trabajado con los metales pero paradójicamente capaces de crear las obras arquitectónicas que aún causan envidia en Europa y Norteamérica. Esta visión marcadamente occidentalizada demarca los antecedentes de nuestra primera historiografí a, cargada de etnocentrismo, de mitología, de prepotencia cultural y religiosa y de una ambición desmedida.
América tierra nueva, ingenua, necesita de un gran impulso salvador (más no modernizante) representado por la madre Europa, acabar con las culturas existentes y reconstruir sobre bases europeas (pero en condiciones de dependencia con ésta) es el único sentido de su historia: negación y progreso.
Esta visión histórica va a ser dominante en Europa y en nuestra clase criolla hasta finales del siglo XVIII, con el advenimiento de los estudios científicos. Desde entonces comienza a reescribirse una historia en Europa que es portadora del discurso cientificista que profundiza la perspectiva eurocéntrica con pretensiones enciclopedista y universalista. Fue Hegel quien por primera vez se refirió a América como un continente prehistórico por su imposibilidad de haber constituido un Estado, desconociendo la existencia de nuestras ciudades- estados precolombinos, y aún más el desarrollo de grandes imperios civilizaciones (Inca, Maya, Azteca).
No hay historia, entramos a la historia con Europa, según esta visión predominante en la Europa de Hegel, Kant y Marx, América no es una sociedad histórica es sólo una geografía. Esta historiografí a no reconoce las diferencias sino las supuestas inferioridades y esta inferioridad ya no es explicada a partir de parámetros religiosos sino científicos, según lo cual nuestra natural De esta visión eurocentrista se harían eco muchos de nuestros grandes intelectuales en el siglo XIX, que sin estudiar a profundidad nuestra historia aborigen, en defensa de un proyecto iluminista y de modernización al estilo europeo, reproducirían este eurocentrismo. Así lo hicieron la mayoría de nuestros intelectuales. Solo por citar uno de tantos, veamos lo que señalo Sarmiento (citado por Pinillos (1993): “De la fusión de estas tres familias (españoles, indios y negros) ha resultado un todo homogéneo que se distingue por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial.. . Mucho debe haber contribuido a producir este resultado desgraciado, la incorporación de indígenas que hizo la colonización. .. “(p.55)
La Historia de América Latina y del resto de los países hoy llamados subdesarrollados y geográficamente ubicados mayoritariamente al sur del globo terráqueo, ha sido fundamentalmente escrita, tanto por propio como extraños, a partir de parámetros ajenos, impuestos. Nuestra historia ha sido una reproducción de la cosmovisión del mundo a partir de una cultura dominante: la europea- occidental. Así ha sido escrita nuestra historiografí a tradicional y esta perspectiva ha sido reproducida en los relativamente recientes estados nacionales, desde las corrientes positivistas pasando por el positivismo y el propio marxismo, se ha escrito la historia de las elites, de los héroes, de las grandes contiendas, de las cronologías que resalta los hechos políticos-militarist as.
Una historia centralista que contribuyó a la legitimación de gobiernos y de caudillos militares. Una historia que copió conceptos, teorías, de los países hegemónicos, pero junto a estos también contribuyó a trasladar y legitimas la dependencia económica, política y cultural. Una historia y unas ciencias sociales que ayer y hoy sin filtros, sin cuestionamiento, sin contextualizació n han contribuido a que seamos penetrados y demos como legítimos conceptos y procesos como los de trabajo, capital, democracia, ciudadanos, libertad, como si estos fueran universalmente validos y no requirieran ser contextualizados o simplemente rechazados si no responden a nuestra idiosincrasia. Una historia que nos ha periodizado siguiendo las mismas etapas de la historia europea: paleolítico, neolítico, edad antigua, edad media, edad moderna, posmodernidad, cuando en realidad ninguna de estas etapas las hemos vivido en nuestro propio desarrollo, pasamos de una vida comunal conjugando luego lo peor del esclavismo, la edad media, el feudalismo, capitalismo, la modernidad y hoy nos hablan y nos piden que seamos posmodernos, cuando muchos de nuestro países no tienen claros que es o que fue la modernidad.
Muchas de las perspectivas historiográficas que intentan ser distintas caen en los mismos errores, al pretender no sólo enjuiciar sino al circunscribir la historiografí a en una leyenda blanca, donde colonización fue igual a universidades, a progreso, a cultura y para otros una leyenda negra: esclavitud, usurpación, intolerancia, etc. Lo cierto es que ambas reflejan esa dicotomía de amor y odio con la que hemos escrito nuestra historiografí a.
Esta percepción historiográfica nos lleva a percibir el siglo XIX, Era Republicana, como si la realidad fuera producto sólo de la gesta independentista. Se produce una negación de la etapa colonial y en contrapartida una exaltación a los héroes de la independencia, se personaliza la historia perdiendo su carácter colectivo. Esta historia romántica iniciada a mediados del siglo XIX tenía como intención unificar las nuevas repúblicas, darle sentido colectivo.
Esta historiografí a está vinculada estrechamente al surgimiento de nuestros Estados nacionales esta guiada más por el sentimentalismo y el simbolismo que por la investigación académica (rigurosidad en las fuentes, imparcialidad histórica, etc.) en ella queda desdibujada la mayoría de la población, se convierten en pueblo uniforme (o masa) que sólo sirve para dar legitimidad a los caudillos como "dignos herederos" de los “padres de la patria”. Según el historiador Germán Carrera Damas (1998), esta es una historia de la “mentalidad criolla”: “Esos criterios sirvieron sobre todo para fundamentar y preservar la independencia nacional, para apoyar la aspiración de libertad, pero no han sido igualmente eficaces para promover la democracia, procurar el bienestar de las sociedades”. (p.9).
Pero ambas corrientes históricas (Positivista y Marxista) coinciden en la percepción de la historia como evolución a etapas superiores, ambas subestiman nuestro pasado indígena y negroide, ambas subestiman el papel de la mayoría de la población. Esta perspectiva historiográfica que establece una brecha entre culturas prehispánicas y cultura hispánica entre una prehistoria (que no es historia sino geografía) y la historia, produjo el surgimiento de la Antropología, como ciencia de los hombres primitivos, como si éstos no formaran parte de la historia, por el simple hecho de no contar con un sistema de escritura como la entendemos hoy, una tecnología o un Estado en el sentido occidental.
A favor de esta Antropología debemos decir, que ésta ha permitido rescatar lo negado por la historia dominante (universal o nacional) y hoy ha permitido rescatar en categorías tan eclécticas como las de: pueblo, cultura popular, campesino, clase humilde o baja, marginados, mayorías, etc. lo que en ella se esconde, la herencia de un pasado aborigen, de una cultura que aunque subordina a la de las elites blancas aún perdura. Pero en contra de esta Antropología, o mejor aún de su utilización, podemos decir que ha profundizado una brecha entre la Historia (abierta por esta) y la Antropología, como sí ambas no pretendieran comprender el transcurrir del hombre en el tiempo, hombre en plural: blanco, indio, negro; y el tiempo desde sus orígenes hasta el presente.
Conceptos como el papel del caudillo o de la vanguardia, simbolizan la supremacía de una elite sobre un colectivo incapaz de decidir su propio destino. Villega, A. (1993) señala: “El ejercicio de la soberanía popular, el de que el pueblo se gobierne a sí mismo, ha sido obstaculizado en América, no sólo por las dificultades prácticas que implica ésta soberanía, sino por que los políticos, los que podríamos llamar políticos profesionales, se han visto siempre poseídos por una desconfianza hacia las capacidades populares para el ejercicio soberano. “(p.30)
Esa desconfianza ha sido por igual entre los ilustrados independentistas y los socialistas del siglo XIX, tanto Bolívar en Venezuela, como Fray Servando Teresa de Mier en México, se refieren a la imposibilidad de la democracia por no contar con un pueblo maduro, por no ser aún ciudadanos, los pensadores de finales de siglo hablan del “gendarme necesario”, una especie de civilizador nacional y los marxistas se refieren a la vanguardia: Villegas, A. (1993), señala: “Hay también una elite revolucionaria que no oculta su desconfianza hacia el pueblo. Esta desconfianza se manifiesta en la teoría de la “vanguardia” revolucionaria y del foquismo, es la teoría que afirma que las clases trabajadoras por sus propias fuerzas no llegan más que a la antesala de la revolución, cuando llegan...” (p.37)
Entre blancos y mestizos, héroes y víctimas, líderes y pueblos, vanguardia y clase trabajadora, entre el amor y el odio, o entre el mestizaje (especie de mezcla que químicamente, sin parcialidad, ha unido nuestro pueblo) o el etnicismo (racista), entre lo local, lo nacional y lo regional, entre diversidad y homogeneidad se ha escrito nuestra historia. Su de-construcció n es imperante.
BIBLIOGRAFÍA
Baudrillard, Jean. (1992)El Intercambio Simbólico y la Muerte. Monte Avila Editores Latinoamericana. Caracas.
Colomes, José. (2000) “Nación Política y Federalismo”. Cuadernos ALZATE, Nº10. Editorial Pablo Iglesias. Madrid.
Castro Silva y Keinert. (1996) “Globalización, Estado Nacional de poder en América Latina”. Nueva Sociedad. Nº.142. Venezuela.
Córdova, Víctor.(1998) “La Discusión Posmoderna“ Tharsis.Nº2.p. 37. Caracas.
Febres, Umberto. “La Crisis y sus manifestaciones” . La Discusión Posmoderna. Fondo Editorial Tropikos. CEAP_FACES.UCV:
Florez, Alberto (2000) “La Historia en su Encerramiento: Una Mirada Iconoclástica al que hacer de la historia en Colombia”. Fronteras de la Historia. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Volumen 5. Bogotá.
Fukuyama, Francis.(1992) El Fin de la Historia y el Último Hombre. Editorial Planeta. Colombia.
García Canclini, Néstor.(1996) Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Editorial Grijalbo S.A. México.
Glazer, Nathan. (1999) “Limites de la Lealtad”. Los Limites del Patriotismo. Paidos Editores.Barcelona –España.
Gutmam, Amy.(1999) “Ciudadanía Democrática”. Los Limites del Patriotismo. Barcelona-Españ a.
Habermas, Jurgen. (1990). Teoría y Praxis. Editorial Tecnos. Madrid.
Huntintong, Samuel. (2001).El Choque de Civilizaciones. Paidos Editores. Barcelona-Españ a
Lanz, Rigoberto.(1997) “La Historia Finaliza para la Izquierda. Tharsis. Nº 1.UCV:Venezuela.
Lechner, Norbert.(1992) “El Debate sobre Estado y Mercado”. Nueva Sociedad.Nº 121.Venezuela.
Lerma, Blasso. Joan. (2000) La Cuestión Cultural y la Izquierda en Europa. Cuadernos de ALZATE. Nº10. Editorial Pablo Iglesia. Madrid.
Little Roch.(2000) “ La Miseria de la Historia Cientificista: Reflexiones y Practicas del Conocimiento Histórico”. Fronteras de la Historia. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Volumen 5. Bogotá.
Marcuse, Hebert.(1973) El Hombre Unidimensional” Editorial Martia. México.
Martínez Miguélez, Miguel.(1997)El Paradigma Emergente. Editorial Trillas. México.
Medina Rubio, Aristides. (1992). Teorías Fuentes y Método en Historia Regional. Historia Regional. Fondo Editorial Tropikos. Caracas.
Mora, Pascual.(1997) . La Escuela del Día Después .Grupo de Investigación de Historia de las Mentalidades. ULA: Táchira.
Moreno, Isidoro (1994). “La Falacia de los Estados Nacionales:Etnias, Clases Sociales y Estado en América Latina.”. Eurocentrismo y Descolonizacion de la Historia. Fondo Editorial Tropikos. Venezuela
Nussbaum , Martha, (1999). “Patriotismo y Cosmopolitismo” . Los Limites del Patriotismo. Paidos Editores. Barcelona-Españ a.
Oliver Carbonel Charles, (1993). La Historiografí a. Fondo de Cultura Económica. México..
Popper, Karl.(1984). Las Sociedades Abiertas y sus Enemigos. Tomo I. Ediciones Orbita.S.A. España.
Santana Pérez Juan Manuel (2005). Paradigmas Historiográficos Contemporáneos. Fundación Buría. Venezuela..
Toynbee, Arnold.(1980) Estudio de la Historia. Tomo I. Alianza Editorisl. Madrid .
Turaine, Alain..(2002) . Critica de la Modernidad.
viernes, 22 de agosto de 2008
Bolsa de trabajo
Lutheran World Relief, una ENIEX sin fines de lucro està buscando un Consultor Profesional experto con mucha experiencia en la elaboración de un Manual de Organización y Funciones.
Las personas interesadas pueden enviar sus Hojas de Vida a:
dedgar@lwr.org. pe
curiarte@lwr. org.pe
quedamos muy agradecidos a todas las personas que den respuesta a esta solicitud.
Dora Pando de Edgar
Asistente Administrativa
Oficina Regional Andina
Lutheran World Relief
Las personas interesadas pueden enviar sus Hojas de Vida a:
dedgar@lwr.org. pe
curiarte@lwr. org.pe
quedamos muy agradecidos a todas las personas que den respuesta a esta solicitud.
Dora Pando de Edgar
Asistente Administrativa
Oficina Regional Andina
Lutheran World Relief
miércoles, 20 de agosto de 2008
Coloquio de estudiantes de sociología
Rodrigo Nino Herrera
Se invita a los alumnos de todos los niveles de la especialidad de sociología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Nacional Federico Villareal a participar en el XIII Coloquio de Estudiantes de Sociología organizado por la PUCP a realizarse los días 15, 16 y 17 de octubre de 2008.
Los alumnos son libres de presentar trabajos monográficos realizados en clase, investigaciones pequeñas, avances de investigación, propuestas de intervenciones y mesas metodológicas, así como propuestas para otro tipo de actividades. El tema es libre.
Aquellos interesados de participar en este evento pueden hacerlo enviando una descripción simple (aproximadamente 200 palabras) del trabajo a presentar en donde se especifique claramente el tema al correo electrónico del coloquio: coloquiodesociologi a2008@gmail. com . El plazo de entrega para la UNMSM y UNFV es hasta el 30 de agosto (PUCP hasta el 17 de agosto). Se entregarán certificados de participación.
La comisión organizadora.
Se invita a los alumnos de todos los niveles de la especialidad de sociología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Nacional Federico Villareal a participar en el XIII Coloquio de Estudiantes de Sociología organizado por la PUCP a realizarse los días 15, 16 y 17 de octubre de 2008.
Los alumnos son libres de presentar trabajos monográficos realizados en clase, investigaciones pequeñas, avances de investigación, propuestas de intervenciones y mesas metodológicas, así como propuestas para otro tipo de actividades. El tema es libre.
Aquellos interesados de participar en este evento pueden hacerlo enviando una descripción simple (aproximadamente 200 palabras) del trabajo a presentar en donde se especifique claramente el tema al correo electrónico del coloquio: coloquiodesociologi a2008@gmail. com . El plazo de entrega para la UNMSM y UNFV es hasta el 30 de agosto (PUCP hasta el 17 de agosto). Se entregarán certificados de participación.
La comisión organizadora.
lunes, 18 de agosto de 2008
El crecimiento económico, sin desarrollo, potencia todas nuestras limitaciones estructurales y cobra en vidas humanas y desempleo.
Felipe Pardo.
Resulta difícil superar el asombro que provoca esta suerte de resignación colectiva frente a los “accidentes” de transito que enlutan a miles de peruanos. Mas aun, cuando este flagelo junto al hambre del pueblo merece ocupar el centro de la agenda política y mediática. Sin embargo estas muertes siguen siendo noticias rutinarias como lo son las victimas diarias en Irak, Afganistán o Georgia.
El objetivo de esta nota es aportar otros ingredientes al debate, enfatizando dos causales deliberadamente ocultas. Ocurre que son factores que tienen que ver con políticas estructurales en el País y visiones de largo plazo, dos insumos dramáticamente escasos entre políticos y gobernantes. Estamos hablando de la decadencia de nuestro “sistema” vial, de la macrocefalia poblacional y política del ejecutivo, y la falta de educación como causal estructural del problema. Estas variables comparten efectos propios e interactivos, para sumar calamidades en las rutas. Si a esto se agrega el impacto del “crecimiento económico” y el “lavado de dinero” en el mercado automotriz, de transporte, y de bebidas alcohólicas (mas carros, mas ómnibus es, mas dinero para viajar, para divertirse, para emborracharse), la suma se incrementa.
Esta función multivariable: geografía, demografía, sistema vial, educación, controles, parque automotor, etc., conforman un cóctel trágico que no deja margen para esperar otros resultados. Desaprender gradualmente este modelo colapsado, implica generar país en el interior, como parte de un desarrollo nacional que apunte verdaderamente a una descentralización absoluta. Sin embargo, mientras estas ideas maduren o se implementen hay cosas inmediatas que se pueden hacer, más allá de las dramatizaciones televisivas, para mitigar los daños. Claro que por razones de autismo político y escasez de talento en las esferas del poder, esta demanda tendrá que salir de la acción ciudadana y, mas genuinamente, del interior del país. Sólo con la recuperación democrática del Estado, a través de la integración política de la “Oposición Silenciosa”, se podrán proyectar políticas que superen los tiempos y mandatos electorales.
Lo mismo sucede con la energía: se aumenta la competitividad, regalando nuestros recursos naturales y abaratando la mano de obra a niveles escandalosos, con el objetivo de atraer inversiones. Todo esto sin percatarse que un país que pretende mejorar su capacidad industrial y que como consecuencia de ello un sector de la población aumente su capacidad de consumo (compra de electrodomésticos, aire acondicionado, estufas, hornos de microondas, etc.), requiere de un modelo energético inverso al que implementó Fujimori a pedido de los grupos económicos quienes aspiraban a conformar un pueblo pobre con mano de obra barata para explotar nuestros recursos naturales y donde solo unos pocos se enriquecen.
Sin embargo, el presidente García, contrariando sus promesas electorales, decide dejar intacto y continuar el modelo fujimorista a pesar de sus devastadores resultados: Ministerio de Educación sin escuelas, Ministerio de Salud sin Hospitales, cero organismos de planificación y Ministerio de Energía con un aparato energético desvastado sin capacidad de regulación de dicho mercado al no poseer el control de la transmisión troncal, y la generación.
Frente a esta situación y como primera medida, se debe trabajar en la construcción de un Poder Político Popular y en el fortalecimiento teórico-pragmático del talento nacional relacionado al sector para luego recuperar los recursos naturales y nuestras empresas de energía. Recuperación que contaría con los recursos humanos y tecnológicos necesarios y suficientes para garantizar el funcionamiento de las empresas y el sistema puesto al servicio del pueblo peruano.
Finalmente, sería bueno saber que países como EE UU posee un plan energético proyectado a 100 años, Francia hace proyecciones en materia de energía a 50 años, sin embargo un buen comienzo significaría pensar como España ó Portugal que proyectan un plan energético a 30 años, considerando que es la única manera que podamos sostener un ritmo de crecimiento razonable que garantice un Perú democrático con trabajo para todos, salarios dignos, salud, educación y cero accidentes de tránsito.
Resulta difícil superar el asombro que provoca esta suerte de resignación colectiva frente a los “accidentes” de transito que enlutan a miles de peruanos. Mas aun, cuando este flagelo junto al hambre del pueblo merece ocupar el centro de la agenda política y mediática. Sin embargo estas muertes siguen siendo noticias rutinarias como lo son las victimas diarias en Irak, Afganistán o Georgia.
El objetivo de esta nota es aportar otros ingredientes al debate, enfatizando dos causales deliberadamente ocultas. Ocurre que son factores que tienen que ver con políticas estructurales en el País y visiones de largo plazo, dos insumos dramáticamente escasos entre políticos y gobernantes. Estamos hablando de la decadencia de nuestro “sistema” vial, de la macrocefalia poblacional y política del ejecutivo, y la falta de educación como causal estructural del problema. Estas variables comparten efectos propios e interactivos, para sumar calamidades en las rutas. Si a esto se agrega el impacto del “crecimiento económico” y el “lavado de dinero” en el mercado automotriz, de transporte, y de bebidas alcohólicas (mas carros, mas ómnibus es, mas dinero para viajar, para divertirse, para emborracharse), la suma se incrementa.
Esta función multivariable: geografía, demografía, sistema vial, educación, controles, parque automotor, etc., conforman un cóctel trágico que no deja margen para esperar otros resultados. Desaprender gradualmente este modelo colapsado, implica generar país en el interior, como parte de un desarrollo nacional que apunte verdaderamente a una descentralización absoluta. Sin embargo, mientras estas ideas maduren o se implementen hay cosas inmediatas que se pueden hacer, más allá de las dramatizaciones televisivas, para mitigar los daños. Claro que por razones de autismo político y escasez de talento en las esferas del poder, esta demanda tendrá que salir de la acción ciudadana y, mas genuinamente, del interior del país. Sólo con la recuperación democrática del Estado, a través de la integración política de la “Oposición Silenciosa”, se podrán proyectar políticas que superen los tiempos y mandatos electorales.
Lo mismo sucede con la energía: se aumenta la competitividad, regalando nuestros recursos naturales y abaratando la mano de obra a niveles escandalosos, con el objetivo de atraer inversiones. Todo esto sin percatarse que un país que pretende mejorar su capacidad industrial y que como consecuencia de ello un sector de la población aumente su capacidad de consumo (compra de electrodomésticos, aire acondicionado, estufas, hornos de microondas, etc.), requiere de un modelo energético inverso al que implementó Fujimori a pedido de los grupos económicos quienes aspiraban a conformar un pueblo pobre con mano de obra barata para explotar nuestros recursos naturales y donde solo unos pocos se enriquecen.
Sin embargo, el presidente García, contrariando sus promesas electorales, decide dejar intacto y continuar el modelo fujimorista a pesar de sus devastadores resultados: Ministerio de Educación sin escuelas, Ministerio de Salud sin Hospitales, cero organismos de planificación y Ministerio de Energía con un aparato energético desvastado sin capacidad de regulación de dicho mercado al no poseer el control de la transmisión troncal, y la generación.
Frente a esta situación y como primera medida, se debe trabajar en la construcción de un Poder Político Popular y en el fortalecimiento teórico-pragmático del talento nacional relacionado al sector para luego recuperar los recursos naturales y nuestras empresas de energía. Recuperación que contaría con los recursos humanos y tecnológicos necesarios y suficientes para garantizar el funcionamiento de las empresas y el sistema puesto al servicio del pueblo peruano.
Finalmente, sería bueno saber que países como EE UU posee un plan energético proyectado a 100 años, Francia hace proyecciones en materia de energía a 50 años, sin embargo un buen comienzo significaría pensar como España ó Portugal que proyectan un plan energético a 30 años, considerando que es la única manera que podamos sostener un ritmo de crecimiento razonable que garantice un Perú democrático con trabajo para todos, salarios dignos, salud, educación y cero accidentes de tránsito.
¿Qué liderazgo necesitamos construir?
ESCUELA DE LÍDERES DE LIMA NORTE
¿Qué Liderazgo necesitamos construir?
Problemáticas, retos y tendencias
Esta fue la pregunta central del Panel "Experiencias de Líderazgo: problemáticas, retos y tendencias" realizado el martes 03 de Junio y organizado por la Escuela de Líderes de Lima Norte como cierre del primer módulo del año sobre Liderazgo Social. El Padre José Ignacio Mantecón, conocido cariñosamente como el "Padre Chiqui" y el ex Congresista de la República Javier Diez Canseco Cisneros, estuvieron presentes exponiendo sus experiencias y en dialogo abierto con los líderes y lideresas de diversas organizaciones de los distritos de Lima Norte, así como egresados y participantes de la Escuela del presente año.
Inició el panel el Padre Chiqui -expresando al auditorio en reiterados momentos que no se le llame Padre- de manera cálida y sencilla expuso la experiencia de crecimiento del distrito del Agustino, el rol que jugaron las organizaciones sociales en este proceso aun en los momentos de violencia armada en el distrito, manteniéndose el empeño de la población por salir de adelante, el rol de las iglesias en este proceso fue fundamental. Asimismo, narró la creación de los muy conocidos Agusti-Rock, del que fue uno de los promotores, eventos que fueron escuela para la generación de nuevos grupos musicales y de alternativas culturales para recuperar a los jóvenes de la violencia, el alcohol y las drogas, saliendo de esta experiencia grupos muy conocidos en el medio como "Los Mojarras", " La Sarita ", entre otros. El trabajo articulado en todo este proceso, con sus dificultades y aciertos ha sido el camino que ha mantenido viva la esperanza. Chiqui reconoció que aún el proceso no termina y el objetivo por mejorar las condiciones de vida en el distrito se mantiene viva, exigiendo salir de la preocupación solamente de la organización, a una comprensión y un trabajo mayor a nivel local y nacional, para darle alternativas claras a los problemas que van creciendo, los líderes deben asumir ese rol, enfatizó.
Chiqui, continuó señalando la necesidad de construir liderazgos compartidos para responder a las problemáticas del quehacer local, poniendo énfasis en la urgencia por recoger las necesidades más sentidas de la población, más allá de lo que pueden ofrecer las estadísticas, y el compromiso de desarrollar capacidades para que la población sea parte de la solución de los problemas. Señaló con claridad que es necesario salir de la situación de que solo sean algunos los que asuman ese rol.
Javier Diez Canseco, por su parte, desde su experiencia política, expresó: "somos un país que busca un papá, buscamos alguien que asuma la responsabilidad por nosotros" lo que motivó múltiples intervenciones del auditorio. Señaló que un problema central en los liderazgos es la dificultad de construir ideas claras de adonde ir y de convertir estas ideas en acciones ordenadas, enfatizando que para hacer ésto tiene que haber organización, una idea colectiva, sin este último lo demás se desvanece, pierde sustancia.
Javier Diez Canseco enfatizó que estamos en un medio, en un modelo, donde los líderes no son personas que son elegidas por su trayectoria sino desde una invención, desde una imagen inventada. Se inventa desde el imaginario de la gente, desde el marketing, derivando en corto tiempo en un clientelismo pernicioso, que va incrementando el crecimiento de un tipo de líderes con un enorme poder clientelar, siendo transversal a todos los niveles de la sociedad, el Estado y la Política
La última parte de su exposición la inicia con la pregunta ¿Qué Líderazgo queremos o necesitamos construir?, liderazgos legítimos o liderazgos imaginados. Enfatiza sobre la necesidad urgente de construir las bases materiales para construir un liderazgo de manera colectiva, asegurar su sostenibilidad y de apoyarse en la colectividad para construir su legitimidad; tener la seguridad en decir "yo soy parte de un colectivo", y plantearse en algún momento como líderes una visión de país y una forma diferente de relacionarse, salirse del esquema fiscalizador o testimonial y conducir procesos hacia el cambio. En ese sentido señaló: "se necesita resolver la contradicción entre la teoría, la prédica y la acción con ética, y para eso se necesita estar claro en que ésto se construye con el tiempo. Los liderazgos se construyen en el tiempo y es una inversión de tu vida, de recursos y de tiempos, cosa que no hacemos o no nos atrevemos muchas veces hacer".
Escuela de Líderes de Lima Norte
Equipo Educativo
14 de Julio del 2008
Alternativa, centro de investigación social y educación popular.
¿Qué Liderazgo necesitamos construir?
Problemáticas, retos y tendencias
Esta fue la pregunta central del Panel "Experiencias de Líderazgo: problemáticas, retos y tendencias" realizado el martes 03 de Junio y organizado por la Escuela de Líderes de Lima Norte como cierre del primer módulo del año sobre Liderazgo Social. El Padre José Ignacio Mantecón, conocido cariñosamente como el "Padre Chiqui" y el ex Congresista de la República Javier Diez Canseco Cisneros, estuvieron presentes exponiendo sus experiencias y en dialogo abierto con los líderes y lideresas de diversas organizaciones de los distritos de Lima Norte, así como egresados y participantes de la Escuela del presente año.
Inició el panel el Padre Chiqui -expresando al auditorio en reiterados momentos que no se le llame Padre- de manera cálida y sencilla expuso la experiencia de crecimiento del distrito del Agustino, el rol que jugaron las organizaciones sociales en este proceso aun en los momentos de violencia armada en el distrito, manteniéndose el empeño de la población por salir de adelante, el rol de las iglesias en este proceso fue fundamental. Asimismo, narró la creación de los muy conocidos Agusti-Rock, del que fue uno de los promotores, eventos que fueron escuela para la generación de nuevos grupos musicales y de alternativas culturales para recuperar a los jóvenes de la violencia, el alcohol y las drogas, saliendo de esta experiencia grupos muy conocidos en el medio como "Los Mojarras", " La Sarita ", entre otros. El trabajo articulado en todo este proceso, con sus dificultades y aciertos ha sido el camino que ha mantenido viva la esperanza. Chiqui reconoció que aún el proceso no termina y el objetivo por mejorar las condiciones de vida en el distrito se mantiene viva, exigiendo salir de la preocupación solamente de la organización, a una comprensión y un trabajo mayor a nivel local y nacional, para darle alternativas claras a los problemas que van creciendo, los líderes deben asumir ese rol, enfatizó.
Chiqui, continuó señalando la necesidad de construir liderazgos compartidos para responder a las problemáticas del quehacer local, poniendo énfasis en la urgencia por recoger las necesidades más sentidas de la población, más allá de lo que pueden ofrecer las estadísticas, y el compromiso de desarrollar capacidades para que la población sea parte de la solución de los problemas. Señaló con claridad que es necesario salir de la situación de que solo sean algunos los que asuman ese rol.
Javier Diez Canseco, por su parte, desde su experiencia política, expresó: "somos un país que busca un papá, buscamos alguien que asuma la responsabilidad por nosotros" lo que motivó múltiples intervenciones del auditorio. Señaló que un problema central en los liderazgos es la dificultad de construir ideas claras de adonde ir y de convertir estas ideas en acciones ordenadas, enfatizando que para hacer ésto tiene que haber organización, una idea colectiva, sin este último lo demás se desvanece, pierde sustancia.
Javier Diez Canseco enfatizó que estamos en un medio, en un modelo, donde los líderes no son personas que son elegidas por su trayectoria sino desde una invención, desde una imagen inventada. Se inventa desde el imaginario de la gente, desde el marketing, derivando en corto tiempo en un clientelismo pernicioso, que va incrementando el crecimiento de un tipo de líderes con un enorme poder clientelar, siendo transversal a todos los niveles de la sociedad, el Estado y la Política
La última parte de su exposición la inicia con la pregunta ¿Qué Líderazgo queremos o necesitamos construir?, liderazgos legítimos o liderazgos imaginados. Enfatiza sobre la necesidad urgente de construir las bases materiales para construir un liderazgo de manera colectiva, asegurar su sostenibilidad y de apoyarse en la colectividad para construir su legitimidad; tener la seguridad en decir "yo soy parte de un colectivo", y plantearse en algún momento como líderes una visión de país y una forma diferente de relacionarse, salirse del esquema fiscalizador o testimonial y conducir procesos hacia el cambio. En ese sentido señaló: "se necesita resolver la contradicción entre la teoría, la prédica y la acción con ética, y para eso se necesita estar claro en que ésto se construye con el tiempo. Los liderazgos se construyen en el tiempo y es una inversión de tu vida, de recursos y de tiempos, cosa que no hacemos o no nos atrevemos muchas veces hacer".
Escuela de Líderes de Lima Norte
Equipo Educativo
14 de Julio del 2008
Alternativa, centro de investigación social y educación popular.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)